​Cáncer de Próstata y Cirugía

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Queridos hermanos:

Cristo fue el más grande promotor de la salud que alguna vez haya existido. Su ministerio  fue  sanar, enseñar y predicar (Mat. 4:23,24).

Como líder de salud en nuestra iglesia, es mi intención enfatizar aspectos positives y  preventivos de salud en general, que pudieran ayudar a la feligresía a modificar y asumir responsabilidades serias en el cuidado de nuestra salud.

Hoy hablaré sobre un tema de suma importancia en la población  masculina de nuestra iglesia y comunidad: “El cáncer de la próstata y su cirugía”.

Hay momentos de transcendental  importancia  que  nos  permiten  evaluar  y  tomar  decisions  sabias  y concretas en situaciones que afectan nuestras vidas permanentemente.

Escribiendo este mensaje, no les  hablo  como  experto. Solo trataré de presentarles diversas opiniones que se encuentran en la literatura médica y llevarlas a ustedes, hombres, a entender que el mejor consejero de salud es su médico primario, quien  los conoce mejor que yo.

La próstata es la glándula masculina que más interés de salud ha presentado en los últimos años en discusiones médicas, debido a su alta prevalencia en la población masculina.  Hablemos, entonces, del cáncer de la próstata.  Mientras más vivimos, enfermedades de la edad de oro, se hacen mas evidentes a nuestro alrededor.  Este cáncer se ha encontrado muy cerca del 100% de los hombres mayores de 80 años de edad, en autopsias registradas.

Una vez diagnosticado el cáncer de la próstata, nos preguntamos si el manejo adecuado es tratar al paciente de 70 o 75 años, como se trata a un paciente más joven.  A la de edad de 60 años,  los hombres no se preocupan de esta condición,  ya que, presumiblemente son activos, robustos y siguen trabajando, pues, tienen muchos años productivos delante de si.

Las opciones de tratamiento incluye cirugía, varias formas de radiación o combinación de ambas, añadiendo un poco de quimioterapia, si es necesario.

Muchos hombres están preocupados por los efectos secundarios que pudieran surgir de la cirugia, como incontinencia o disfunción erectile, por eso es de importancia tener una visión fija de la elección del tratamiento.

No todos los cánceres de próstata son agresivos, y para determinar su agresividad se usa el  “Score de Gleason.” Tumores prostáticos  agresivos requieren tratamiento agresivo, tal es la guía de Gleason en estos casos.

Hombres mayores de 75 años pueden morir de otra causa que no sea cáncer de próstata, y esta situación tiene que ser pesada en contra de riesgos potenciales.  Usualmente personas de 65 a 75 años se nos hace difícil aconsejar, pues, ya tienen sus ideas preconcebidas sobre el cáncer y cree superar cualquier obstáculo que se les presente.

Una aparente solución se podría encontrar en la prostatectomia radical como tratamiento habitual donde se observaría, entonces, al paciente en el largo plazo.

En un estudio escandinavo,  por 23 años (1989-2012) “Scandinavian Study”,  de un total de 695 hombres,  347 tuvieron cirugía radical de próstata y 348 estuvieron en observación.  De los 347 que tuvieron cirugia, murieron 200 hombres quedando 147 vivos, mientras que de los 348 que estuvieron en observación, 247 murieron quedando solo 101 vivos.

De lo 147 hombres que tuvieron cirugia, 63 murieron de cáncer de próstata.  Los 101 vivos en observación, 99 de ellos murieron de cáncer de próstata.

Este estudio nos muestra los beneficios de la cirugia, no obstante los beneficios se observaron en hombres jóvenes. También nos dice que hay factores, otros, en supervivencia que  hay que considerar cuando aconsejamos a cada hombre individualmente con cáncer de próstata.

Creemos que la cirugia produce muchos beneficios y la oportunidad de curación es alta.  Efectos secundarios son comunes y no debemos descartarlos, ni minimizarlos en el proceso de la supervivencia, que en todo  caso es nuestra meta, si no los tratamos del todo.

 

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